rehabilitación del edificio de Gesa

Así será la rehabilitación del edificio de Gesa y su entorno: biblioteca, miradores y espacios culturales

Palma da un paso decisivo en una de las mayores operaciones de transformación urbana de las últimas décadas. El Ayuntamiento ha elegido el proyecto ganador para la rehabilitación del emblemático edificio de Gesa y su entorno, una actuación que contempla la creación de la futura Biblioteca Central de Palma, nuevos espacios culturales y un gran eje de conexión con la fachada marítima.

La propuesta, diseñada por el estudio Cruz y Ortiz Arquitectos, permitirá recuperar un inmueble que lleva quince años abandonado y convertirlo en un referente cultural, social y tecnológico de la ciudad. Si se cumplen los plazos previstos, las obras podrían finalizar antes de 2030.

El proyecto ha sido presentado este martes por el alcalde de Palma, Jaime Martínez, quien lo ha definido como un “paso decisivo” para el futuro urbanístico de la capital balear.

Un proyecto de 30.000 metros cuadrados y 76,5 millones de inversión

El estudio seleccionado será ahora el encargado de redactar el proyecto definitivo de un complejo que abarcará unos 30.000 metros cuadrados.

El Ayuntamiento prevé una inversión inicial de 76,5 millones de euros y un calendario que arrancará con la redacción definitiva del proyecto durante el primer semestre de 2027. Posteriormente, en la segunda mitad del año, podría iniciarse la licitación de las obras.

Los trabajos se desarrollarán en distintas fases, algunas de ellas simultáneas, con un periodo estimado de ejecución de unos 25 meses.

Martínez destacó la experiencia internacional de Cruz y Ortiz Arquitectos, un estudio con más de medio siglo de trayectoria que ha participado en proyectos como la remodelación del Estadio de La Cartuja, el Estadio Metropolitano de Madrid o la estación de Santa Justa de Sevilla.

Una gran Biblioteca Central como corazón del edificio

La futura Biblioteca Central de Palma será uno de los principales motores del nuevo complejo cultural.

Las dos primeras plantas albergarán salas de lectura, mediateca, ludoteca y espacios destinados a la conservación y divulgación del patrimonio documental, fotográfico y cinematográfico de la ciudad.

Además, el semisótano contará con una cafetería y la planta baja se convertirá en un espacio abierto a la ciudadanía con una oficina de atención municipal y zonas de encuentro.

Arte, innovación y emprendimiento en las plantas superiores

El edificio concentrará también distintas iniciativas vinculadas a la cultura y la innovación.

La distribución prevista será la siguiente:

  • Primera y segunda planta: Biblioteca Central de Palma.
  • Tercera y cuarta planta: Instituto Municipal de las Artes, con oficinas, talleres, salas de ensayo y espacios de creación artística.
  • Quinta planta: espacios de innovación, incubadoras empresariales, áreas de coworking y salas de reuniones.
  • Sexta y séptima planta: sede del proyecto Palma Culture & Innovation Bay.
  • Octava planta: espacios expositivos y salas para actividades culturales.
  • Terraza: un mirador panorámico destinado a eventos y actividades.

Un auditorio y nuevos espacios culturales frente al mar

El proyecto incorpora un edificio anexo que albergará el auditorio principal del complejo, conectado directamente con el inmueble histórico mediante un gran vestíbulo.

En el lado oeste también se construirá un segundo edificio de dos plantas concebido como una extensión cultural flexible para albergar exposiciones y actividades de gran formato.

Todo el conjunto estará unido por un gran espacio público abierto y accesible para la ciudadanía.

La vegetación, protagonista de la nueva fachada marítima

Uno de los elementos más destacados de la propuesta será la creación de una gran pérgola vegetal que conectará los edificios principales y generará un corredor sombreado con vistas al mar.

Bajo esta estructura se habilitará un nuevo espacio de estancia y un mirador urbano que servirá de punto de encuentro ciudadano.

Además, el proyecto contempla la creación de un Centro de Interpretación de la Energía, zonas polivalentes, espacios de recepción y áreas destinadas al ocio y la divulgación.

La actuación apuesta claramente por la sostenibilidad, incorporando vegetación mediterránea adaptada al clima de Mallorca, sistemas fotovoltaicos, energía geotérmica y diversas medidas de eficiencia energética.

960 plazas de aparcamiento y mejores conexiones urbanas

La movilidad es otro de los pilares del proyecto.

El complejo contará con 960 plazas de aparcamiento subterráneo, destinadas tanto a residentes como a usuarios de rotación.

El alcalde destacó que esta infraestructura beneficiará especialmente a los vecinos de una zona formada por edificios construidos en las décadas de 1950 y 1960, muchos de ellos sin garaje propio.

Asimismo, el aparcamiento podrá funcionar como espacio disuasorio para reducir la congestión del tráfico, aprovechando la cercanía de varias líneas de la EMT y del Transporte Interurbano de Baleares (TIB).

También se crearán seis nuevas conexiones entre la calle Joan Maragall y la autopista Ma-19, dos de ellas mediante ascensores, además de mejorar la red de carriles bici.

Cinco fases para culminar la transformación de Gesa

La ejecución del proyecto se desarrollará en cinco etapas.

La primera se centrará en la rehabilitación del edificio de Gesa y la construcción del auditorio. Posteriormente se ejecutará el aparcamiento subterráneo, seguido de los nuevos edificios para eventos y espacios enterrados.

La cuarta fase incluirá el Centro de Interpretación de la Energía y el segundo edificio cultural, mientras que la última etapa abordará la urbanización y el paisajismo de unos 18.000 metros cuadrados de espacios públicos.

Además, el Ayuntamiento ha descartado una de las propuestas inicialmente previstas: la construcción de un túnel subterráneo entre la calle Joan Alcover y la Ma-19. El consistorio ha optado por destinar esos recursos a reforzar el espacio público y la accesibilidad ciudadana.

Con esta actuación, Palma aspira a convertir un edificio abandonado durante década y media en un nuevo símbolo urbano que combine cultura, innovación, sostenibilidad y una mayor conexión de la ciudad con el mar.