El próximo domingo 25 de octubre España volverá al horario de invierno, en un nuevo ajuste que permitirá atrasar los relojes una hora. Así, cuando sean las 03:00 horas, volverán a marcar las 02:00 horas.
Este cambio es el último contemplado en la orden ministerial que recoge los ajustes horarios desde 2022 hasta 2026. Sin embargo, todo apunta a que no será el último, ya que la Unión Europea no ha avanzado en una propuesta concreta para eliminar el cambio de hora dos veces al año.
El debate continúa abierto entre quienes consideran que adaptar los relojes a las estaciones tiene sentido y quienes defienden establecer un horario fijo durante todo el año.
La Unión Europea mantiene paralizada la eliminación del cambio horario
El Gobierno español llevó en 2025 a una reunión de ministros de Transporte, Telecomunicaciones y Energía de la UE la propuesta de poner fin al cambio de hora estacional a partir de 2026. Entre sus argumentos figuraban el escaso ahorro energético que genera esta práctica y sus posibles efectos negativos sobre la salud y la vida cotidiana.
Para que la medida salga adelante, el Consejo de la Unión Europea, que representa a los gobiernos de los Estados miembros, debe respaldar la iniciativa. Sin embargo, el intento de la Comisión Europea de eliminar los ajustes horarios en 2019 quedó aparcado por las diferencias entre los países sobre qué horario adoptar de forma permanente.
La propuesta de entonces contemplaba que cada Estado pudiera decidir si mantenía el sistema actual o elegía un horario definitivo. Las discrepancias entre las capitales europeas impidieron avanzar en su aplicación.
España defendió su iniciativa apoyándose en tres argumentos: el respaldo mayoritario de la ciudadanía española y europea, la falta de pruebas científicas concluyentes sobre un ahorro energético sustancial y las posibles consecuencias negativas del cambio horario para la salud y el bienestar.
El comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, también se mostró favorable a terminar con el sistema bianual por las «complicaciones innecesarias» que genera en la sociedad y la economía. Desde entonces, no se han conocido avances concretos desde Bruselas.
Los físicos defienden mantener el cambio de hora
El profesor de la Universidad de Santiago de Compostela Jorge Mira Pérez considera que el cambio estacional es, ante todo, «un mecanismo de regulación social» que permite adaptar los horarios a las diferencias de luz entre las estaciones.
A su juicio, en un país con estaciones marcadas no resulta adecuado mantener una única opción durante todo el año. Como ejemplo, señala que, si España adoptara permanentemente el horario de invierno, en la zona de Levante podría amanecer entre las 05:00 y las 06:00 horas durante cuatro meses. En cambio, con el horario de verano fijo, el sol podría no salir hasta las 09:00 o las 10:00 horas durante ese mismo periodo.
Mira Pérez también cuestiona el alcance de la consulta europea de 2018 sobre la supresión del cambio horario. Según explica, el debate estuvo impulsado inicialmente por Finlandia y participaron menos del 1% de los ciudadanos europeos, por lo que considera que sus resultados no reflejaban necesariamente la opinión general de la población.
El físico sostiene que el sistema actual responde a una adaptación a las estaciones y defiende que las diferencias geográficas entre los países europeos deben tenerse en cuenta antes de adoptar una decisión común.
Las quejas por el cambio horario son «puntuales»
En una línea similar se expresa José María Martín Olalla, profesor de la Facultad de Física de la Universidad de Sevilla. El experto considera que es normal que existan preferencias por el horario de invierno, el de verano o la eliminación de los ajustes, pero advierte de que no es sencillo determinar qué opción sería la más adecuada para todos los territorios.
Martín Olalla recuerda que España lleva mucho tiempo aplicando el cambio estacional y señala que las quejas al respecto son «puntuales». En su opinión, el sistema tiene una utilidad racional en países situados en latitudes donde las diferencias entre el invierno y el verano son importantes.
El profesor también cuestiona que todos los Estados miembros deban adoptar necesariamente la misma solución. España, Portugal, Malta y Grecia, sostiene, tienen unas condiciones diferentes de las de Finlandia o Suecia, por lo que las necesidades de unos países no deberían imponerse al resto.
De la misma manera, considera que España tampoco debería obligar a otros Estados a mantener el cambio horario si estos prefieren eliminarlo. Por ello, defiende que la Unión Europea tenga en cuenta las particularidades geográficas de cada país en lugar de aplicar una solución rígida para todos.
ARHOE reclama mantener el horario de invierno durante todo el año
Frente a la postura de los físicos, el presidente de honor de la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE), César Martín, defiende eliminar el cambio de hora y mantener de forma permanente el horario que comienza a finales de octubre.
Martín prefiere hablar de «horario de marzo» y «horario de octubre», en lugar de utilizar las expresiones horario de verano e invierno. Según explica, la referencia al verano puede condicionar la opinión de la ciudadanía al asociarse con las vacaciones y el buen tiempo.
Desde ARHOE sostienen que el horario de invierno es el más beneficioso para la salud, el descanso, la productividad laboral y el rendimiento escolar. La asociación también defiende que un horario fijo contribuye a mantener unos ritmos biológicos más estables.
Por este motivo, Martín reclama al Parlamento Europeo que apruebe la eliminación del cambio horario, una medida que considera respaldada por la ciudadanía europea. Además, recuerda que tanto el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico como las instituciones europeas han señalado que el cambio de hora no genera un ahorro energético significativo.
El representante de ARHOE añade que España no se encuentra en el huso horario que le correspondería geográficamente, una circunstancia que, a su juicio, supone un problema añadido para los ritmos circadianos.
Así, a pocos días del próximo ajuste, el debate sobre el cambio de hora sigue sin una solución común en Europa. Mientras algunos expertos defienden adaptar los relojes a las estaciones, otros reclaman mantener el horario de invierno durante los doce meses del año.



